jueves, 14 de agosto de 2008

POESIAS DEL DIA DE LA JUVENTUD

POEMAS AL DIA DE LA JUVENTUD


JUVENTUD

¡Oh, juventud divina!
¡Tú eres un sueño de hadas!
Tú eres la vana magia
de la ilusión primera.
Bacante que te adornas
con flores perfumadas
y llenas el ambiente de olor de
primavera.

En ti tienen palabras y ritmos las miradas,
en ti el lenguaje es himno.

La creación entera canta
en sublimes notas
tus dichas no esperadas y la verdad
te mira con rostro de quimera.

Aún tu dolor es bello,
tu decepción poética
lo que es más tarde angustia
sólo es en ti tristeza;
tú tienes como el vino voluptuoso
veneno,
cuando un joven pase,
como visión profética
de un ideal soñado, de gracia y de belleza,
ya deja sus perfumes de virgen en tu seno.


JUVENTUD DIVINO TESORO
DE: RUBEN DARIO
 
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
-
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de
aflicción.
-
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
-
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
-
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
-
Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
-
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...
-
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
-
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.
-
Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;
-
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
-
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
-
¡Y las demás! En tantos
climas, en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.
-
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
-
Mas a pesar del tiempo
terco, mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco a los
rosales del jardín...
-
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

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